domingo, 8 de mayo de 2011

Transfiguración de la luz a la inconformidad del eco


Creo que cuando me marché
Dios estaba de vacaciones;
si tan sólo por un momento
él bajara de su trono y viniera, 
sentiría el frío de una cama de cemento
donde los ricos nos miran con desprecio,
donde el banquete supremo es un pan duro
y un trago de agua de cañería.

Dicen de ti Dios
que comes pan fresco y bebes vino
y nosotros simplemente con lagañas,
lágrimas te lloramos, 
para que nuestras noches 
sean un poco de calor,
para que nuestros banquetes 
sean la mínima cuarta parte de tu banquete.

No sé si con el paso de los años ya no oyes
o si tu cartero personal no entrega las cartas.
También dicen de ti que eres perfecto,
que creaste un reino de universos,
un rompecabezas de naturaleza,
creaste al  hombre a tu semejanza, 
es que ¿acaso tu semejanza es éste hombre?

espera, 
se te olvidó una cosa,
crear la felicidad y nosotros, tus seguidores, 
es lo que más anhelamos y lo que menos hacemos.

En fin, seguiré comiendo mi banquete,
que te aproveche el tuyo.  

 By: Yirialdy (Maceo, Antioquia, Colombia) 



4 comentarios:

  1. Gracias por una entrada tan inocente.

    Todas las injusticias de este mundo las ha creado el ser humano, nosotros mismos, todos y cada uno de nosotros con independencia de nuestras ideas filosóficas, religiosas o políticas, somos responsables de tanta crueldad. Incluso hemos inventado a Dios como una forma más de explotación.

    Sin embargo no puedo negar que la vida es algo sagrado que merece un gran respeto y cuidado, y que la única forma de responder ante nuestra ignorancia es la compasión. La compasión por el pobre y la compasión por el rico, la compasión por las victimas y la compasión por sus verdugos, de otra forma, estaremos dando continuidad a nuestra estupidez.

    Un abrazo.

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  2. Hola Elizabeth. Estaba visitando otro blog, que sigues y te he encontrado. He estado leyendo alguno de tus textos y me han gustado mucho. Volveré a visitarte. Un saludo.

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  3. Se ve que quien escribió ésto tiene mucha amargura en su corazón, tanta, que se atreve a juzgar a un Dios mejor como dice Goyo hay que actuar y tener compasión y ayudar en lo que esté a nuestro alcance.

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